Clorinda Matto de Turner (Cusco el 11 de set de 1852 - Buenos Aires el 25 de oct de 1909)
Semblanza
Las poetisas anónimas
La literatura de corte renacentista tiene en el Perú dos textos de valor que al parecer fueron escritos por mujeres. Uno es El discurso en loor de la poesía y el segundo la Epístola de Amarilis a Belardo. Fue publicado en 1608 por Diego de Mexía y Fernangil como introducción al veintiún epístolas de Ovidio que constituye su primer y único volumen de su Parnaso Antártico. Mexía no aclara la identidad de la poetisa pero dice que es una señora principal del reino, versada en lengua toscana y portuguesa y que por su expreso deseo no se dice su nombre. Originalmente, pues, no hay autoría ni real ni fingida del texto. Dos siglos después Ricardo Palma dijo que se trataba de "Clarinda" y Javier Prado, en el siglo XX todavía dijo "Clorinda", pero no hay nada averiguado a ciencia cierta. Algunos creen que fue el propio Mexía, que para no aparecer vanidoso alabándose a sí mismo, recurrió a ese artilugio. Otros opinan que sí fue mujer, basándose en la impronta del poeta que parece ser de mando femenina. La idea de la poca preparación de las mujeres durante la colonia, de fácil sustentación encuentra dificultad ante el hecho de la existencia de personalidades femeninas con mucha fortaleza como Sor Juan Inés de la Cruz en México.
El discurso en loor de la poesía es un texto más retórico que lírico, pero de estilo alto y de versos sugestivos y elocuentes. Trata sucesivamente del origen de la poesía, de su historia, de su utilidad, de su preeminencia entre las ciencias y las artes y termina con un listado comentado de poetas. Dice:
El verso con que Homero eternizaba
Al que del fuerte Aquiles escribía,
Y aquella vena con que lo dictaba,
Quisiera que alcanzaras Musa mía,
Para que con grave y sublimado verso,
Cantaras en loor de la poesía.
Para la autora anónima, el origen de la poesía se halla en Dios mismo. El primer poeta fue Adán, quien cantaba a Dios, tarea en la cual, según imagina la poetisa "alguna vez Eva lo ayudaría" . El don de la poesía, aunque proviene de Dios, exige de sus cultivadores estudio, conocimientos amplios y profundos. El poeta será excelente "si tuviera más alto entendimiento, / y fuere en más estudios eminente". Luego de estas consideraciones sobre la poesía, viene un catálogo de poetas. En primer lugar, los bíblicos, sucesores de Adán: Moisés, Débora, David, Judit, Jeremías, la Virgen María. Después, los griegos, desde Orfeo y Homero hasta Píndaro y Sócrates. Abundan luego los poetas latinos: Virgilio, Horacio Catulo, Itálico, Pomponio, Marcial, Valerio, Séneca, Juvenal, Perio, Tibulo, Ovidio, Lucano. Al final vienen los poetas peruanos, numerosos y casi desconocidos hoy, salvo por la mención en el poema que se comenta. El discurso en loor de la poesía muestra la erudición de su autora, conocimiento de la mitología, verso fluido y ameno. Es algo de lo mejor de la poesía peruana de la época del virreinato.
Por Marco Martos
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