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Luis Hernández

Entrevistas

Alex Zizman: entrevista al poeta Luis Hernandez 

¿Cuál es tu relación del poema? 

No sé. No puedo explicar.

Pero, ¿qué te motiva a escribir un poema? 

(Pausa larga.) Nada.

¿Y cómo aparece? 

Escribo.

¿Pero, por qué escribes? 

No sabría por qué, palabra, mentiría si te dijera que sé por qué. No sé.

¿Pero tienes necesidad de escribir? 

Necesidad no. 

¿Pero gustas de escribir? 

Tampoco. 

¿Y por qué lo haces? 

No sabría cómo explicarte.

¿Pero lo haces casi todo el tiempo?

Casi siempre. (Pausa.) Diario.

Diario, ¿pero sin horas determinadas? 

Sin horas determinadas.

¿Ni que las horas determinen el tipo de las cosas que escribes? 

No, nada de eso. Sería terrible eso.

En tu poesía hay una referencia al mar y al sol como elementos que priman... 

Ah, ya, por no pensar otras palabras. Con eso basta. Es un material temático cromático. 
Nada más. O sea como siete colores, que son: el mar, el azul, el sol, el cielo, la neblina...

¿La neblina también? 

Claro. Esos los uso para hacer todos los poemas.
De vez en cuando ocurren unas variantes...
Claro, muy pequeñas...

Cuando escribes, ¿no corriges? 

Nunca.

¿Tienes el poema antes de escribirlo o va brotando?

Va brotando, justo así sale.

¿Siempre escribes con letra de imprenta?

Sí. No, y a veces la otra.

¿No corresponden a diversos poemas? 

No. Corresponden más bien a demostrar que tengo dos letras. Es más o menos 
como... ¿tienes fósforos? No.

Tengo un truco con los fósforos más o menos como eso; o sea por fundir, diría.

¿Y los colores que usas para escribir? 

No. Es razón de encontrar. Ahorita no hay ni uno por acá; no puedo escribir.

¿Siempre tienes que escribir con plumón...? 

No.

...¿O con tinta mojada? ¿Por qué con tinta seca nunca?

No sale bonita la letra.

¿Pero tú crees que la letra determina el poema? 

No, pero leerlo sí.

O sea que el poema es también una incorporación estética.

No, sino que como no publico tienen que ser cuadernos claros. Si no los entienden
no los van a leer.

¿Hasta tal punto crees que llega la tinta seca? 

Sí; es feísima.

Entre tus poemas, citas partituras musicales y a poetas extranjeros. A veces incorporas 
frases en francés, alemán o inglés. ¿Qué relación tiene ello con lo que escribes? ¿Crees por 
ejemplo que al escuchar una pieza musical ella determina la creación del poema? 

Esa es una buena respuesta. Podría ser, ah... Además que el inglés y el francés son muy 
bonitos.

¿Pero cómo te afecta la lectura de un poeta extranjero? Tú decías que el poema que me 
mostraste hace un rato era una especie de proyección kitsch que tú hacías de Mallarmé 
para homenajearlo en vista de que lo considerabas casi un amigo. O sea que te permitías...

Caricaturizarlo.

Porque habías establecido un nexo con él, porque lo considerabas casi un amigo.

Sí.

¿Cómo influye en tus poemas la presencia de otros poetas? Digamos Celan...

De Celan nada. Es el antípoda mío.

¿Por qué? 

Por un solo poema que me gustó:
Estoy solo
Guardo la flor en el vaso de ceniza
Hermana boca tú dices una palabra
Que sobrevive como yo he soñado
Ante las ventanas y
Silenciosa asciende...

No me acuerdo qué más es. Está traducido.

Tú lo has traducido. Pero también has traducido otros, varios poemas de él...

Varios.

A partir de ese poema que era el único que te satisfacía.

Sí. Además porque... no sé...

¿Y Mallarmé? ¿Crees que tienes un nexo con Mallarmé?

Sí, porque tiene en medio unas lecciones de francés e inglés muy bonitas...

¿Mallarmé, lecciones de inglés? 

Sí, sí, y de francés. Se llaman Les Mots Anglaises. No me acuerdo cómo se llama el estudio. 
Es un ensayo sobre el idioma inglés, casi un manual de inglés. Él me enseñó inglés poético. 
Yo leía a Mallarmé y pude leer a Poe, a quien había traducido Mallarmé. Gracias a Mallarmé 
me hice muy amigo de él. C'est la forme. Y después hay una parte de Mallarmé que es muy 
explotable, que es la parte del fauno y del misterio. Por ejemplo:
Esas ninfas
yo me voy a recordar
(Preludio al atardecer de un fauno
una cosa así.)
Mucha gente me ha dicho que Poe escribía en francés. Parece que escribía en francés porque
las versiones de Mallarmé de la poesía de Poe son mejores que los poemas de Poe. Es lo más 
admisible que hay. O sea es un gran maestro de las lenguas Mallarmé, casi un profesor de 
idiomas.

¿Cómo haces para ordenar tus libros? 

No los ordeno.

Pero veo que tienes títulos de diferentes libros que conforman una gran entidad que todavía 
no has publicado.

Ah, mis libros que yo he escrito. Ah, ya. Esos son: VOX HORRÍSONA que incluye toda la obra. 
Toda la obra es: Voces íntimas, Al borde de la mar, El elefante asado, Cinco canciones rusas, 
La avenida del cloro eterno, El sol lila, Los cromáticos yates, El estanque moteado, La playa 
inexistente. Esos son.

¿Cómo haces para determinar cada uno de estos libros? Tú dices que no sabes cómo 
escribes...

No.

¿Cómo estableces cuándo has completado un libro?

Lo bueno es que los libros están tramando uno sobre el otro. O sea en un cuaderno hay 
partes de El elefante... partes de El estanque... y así... 

O sea que primero escribes y después decides a dónde corresponde cada poema.

Claro.

Pero mientras los escribes no sabes a qué corresponden.

No. De hecho ya se sabe. Ponte uno con bastante humo y esas cosas, pertenece a La avenida
del cloro eterno. Uno un poco azul es Los cromáticos yates. Si se me ocurre un poema por 
ejemplo extraño es El sol lila. O sea van por derecho propio. A La playa inexistente van 
aquellos poemas que ni yo entiendo. Y no tengo ni la menor idea de lo que quieran decir, 
pero me parecen lindos en la forma de palabras. O sea son ejercicios, casi. 

¿De esos libros, cuál es el que tiene más poemas?

¿El que tiene más poemas?... Es El sol lila.

¿Y La playa inexistente?

La playa inexistente tiene pocos.

¿Qué clase de poemas lleva El estanque moteado?

Lleva poemas de misterio. Es una novela de misterio... Allí salen las figuras del Inspector, del 
Gran-Jefe-Un-Lado-Del-Cielo y la otra gran figura, y hay una tercera figura. Son tres personajes 
que viven. El Inspector es un inspector. El otro, el Gran-Jefe-Un-Lado-Del-Cielo, soy yo, es lo 
más seguro. No sé, una vez lo pensé, y creo que soy yo. Es lo más probable. O sea comencé a 
comparar al Gran-Jefe-Un-Lado-Del-Cielo con diversas personas y más se parece a mí que a 
otras personas. Entonces me parece autobiográfico, el Gran-Jefe-Un-Lado-Del-Cielo que le gusta 
ir al cine, que le gustan los bares, el aserrín y nada más. ¡Qué pocas cosas de la vida, oye! 
A mí lo que más me gusta en la vida es el aserrín, los bares, el mar y las esquinas y nada más.

¿Y la medicina?

No. Es lo que me ha impuesto la sociedad -si quieres una frase bien usada ¿no?-. O sea, no es
mi manera de ser auténtica. Mi manera de ser es estarme en una esquina ocho horas, o si no en 
un bar, no forzosamente tomando, sino incluso mirando o huyendo del periódico, que no lo leo 
por supuesto. Me hubiera gustado mucho -tengo algunas aspiraciones- y, por ejemplo, me 
hubiera gustado mucho... 
De nuevo caí en lo mismo, nada, nada en especial. O sea nada me entretiene en especial.

¿Y la música?

(Pausa larga.) Es muy bonita.

Pero tú dijiste que te apasionaba.

Sí.

¿No te entretiene también en cierta manera? ¿Podrías vivir sin la música?

Sí, sin cualquier cosa. Sin nada podría vivir yo.

¿Pero no te gusta la música como te gustan las esquinas?

No. De hecho, la cosa, la respuesta -eso es lo único de médico que tengo- es vivir, o 
sea no importa lo demás. Hay una película japonesa -dicen que es una de las mejores del 
mundo-, se llama Vivir. Lo único que me gusta es el título. Es el título más hermoso que 
he leído en mi vida.

Dime, ¿y qué son Las cinco canciones rusas?

Son los cinco momentos del jardín. Son cinco salidas al jardín, a los quince años, a los 
veinte años...

¿Y El elefante asado?

Es una época de mi vida aburrida.

Pero tú dices que en estos libros no hay una época por la manera en que combinan en tus 
cuadernos. O sea que más que una época...

Una epoquita, claro, cuatro horas, cinco.

¿Y por qué has establecido este orden en los libros?

Orilla y Charlie Melnik, éstos no me gustan.

No te gustan pero han sido publicados y galardonados.

Y tantas cosas más. Las constelaciones tampoco me gusta. Voces íntimas me encanta.
Al borde de la mar es precioso.

¿Qué poemas tienes en Voces íntimas?

Los primeros poemas,
         Nervio del serrato,
         Nervio del deltoides,
         Nervio del angular,
         Yo soy aquel que dobla solitariamente en las esquinas.
Esa es la época de Voces íntimas.

¿Y Al borde de la mar?

Al borde de la mar es extraño, extraño, extravagante casi, pero tan lúcido que yo diría es la 
lucidez, es la coherencia. La coherencia es la palabra. Toda la gente tiene que ser coherente 
en todo y nadie es coherente. La gente no quiere ser coherente, se engaña siempre. Si fuera 
coherente sería otra cosa, y todo sería como La avenida del cloro eterno o como El sol lila, 
o como Los cromáticos yates sería todo el mundo.

¿Cuál es el poema más representativo de Al borde de la mar?

Hoy das al mar de Agua Dulce
el único relato
solamente que en la playa
es tu cuerpo vencido
un tiempo
un tiempo de amor
Tan silencioso soy
que si yo hablara
brotarían a la vez de la luz
brotarían a la vez de las claras vertientes
Tan solitaria soy
que tu recuerdo me permite la dicha
Lima, mayo de mil
novecientos setenta y cinco.

¿Recién lo has escrito?

No. He vuelto a escribirlo.

¿Lo vas poniendo al día?

No, sino que como -te digo- escribir no es una cosa que me gusta muchísimo, reescribo mucho.

Escribes poesía porque...

Porque es lo único...

¿Lo único que?

Lo único que contesta, que hace que se sufra menos.

Pero tu poesía la tienes inédita. En ese sentido, escribir poesía para los demás causa casi
el mismo efecto que estar parado ocho horas en una esquina.

Oh, no, no.

¿Por?

Porque yo sé que no habiendo editado nunca los libros de poesía es mejor.

¿Por?

No respondo. 

¿Y entonces cómo crees que la poesía puede aliviar el sufrimiento digamos, si se mantiene
inédita y no es asequible a nadie?

Yo hablaba de la vida. No soy tan orgulloso de creer que cuatro estupideces alivien el 
sufrimiento de nadie. Ni cuatro tonterías que he escrito. No, eso sería una vanidad espantosa.

Pero tú decías que la poesía en sí...

Yo decía la poesía pero estaba hablando de la vida.

Claro, pero lo que tú haces, tu vida, tu poesía, también forman parte de esa vida, de esa 
poesía.

Uno hace con su vida lo que quiere y haga lo que uno haga, nunca hace nada. Porque 
hagas lo que hagas las cosas son como son. O sea que cualquier movimiento, cualquier 
cosa que escribas no es nada. Las cosas suceden igual, sin ti o contigo, escribas o 
no escribas, hables o no hables, eso es la gran verdad; nada más.

¿Dentro de ese contexto, qué rol juega La playa inexistente?

Yo conozco mucho a los seres humanos, mucho, mucho. Mucho. Y a veces para no pegarles 
unas cuantas patadas, unos cuantos puñetes, y quizás cosas más graves, escribo unos 
cuantos poemas, me voy a La playa inexistente para que en cierta manera ellos no sean 
ofendidos físicamente. Esto sería una de las explicaciones de este poemario. Es bien 
gangsteril, lo sé, pero es la verdad.
 
Tomado de la revista tsé-tsé 7/8. 

		

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